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 ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?

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Hogan Rada
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MensajeTema: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Dom Dic 19, 2010 4:17 pm

Acababa de salir de Ord Mantell, malhumorada. El último encargo la había decepcionado y ultrajado. ¡Un asesinato a sangre fría tan solo porque habían humillado a un tipo nada importante! ¡Ella tenía cosas mucho mejores que hacer!

Refunfuñó.

¡Hasta ver volar a un animal era mejor que aquello! Un asesinato a sangre fría... ¡Jamás! Sus principios no lo aceptaban. Era totalmente repugnante. Bueno, en realidad... si era verdaderamente franca, quizás habría aceptado, a cambio de una buena suma y si aquel tipo no hubiese sido tan absolutamente odioso.

Meneó la cabeza en ademán negativo, recordando al asqueroso tipo. Estaba ya casi borracho y ni siquiera había anochecido todavía. Olía mal y tenía unos modales nada finos. Por no hablar de sus miradas e insinuaciones. Ella jamás trabajaría para tipos como aquel hombre.

Siguió parloteando sin cesar con Hane, el cual la respondía de vez en cuando con una serie de pitidos desacompasados y quejumbrosos. Cuando, por fin, la twi’lek se hubo desahogado, dirigió una mirada al droide astromecánico.

-Vamos, no me mires así.-le dijo con una sonrisa ladeada.- Sabes que reacciono así cuando algo no me gusta, pero ¿ves? Ya se me ha pasado.

Volvió a fijar la vista al frente, vislumbrando las brillantes estrellas mientras se acomodaba sobre el asiento, buscando una postura cómoda.

Pero, cuando se iba a preparar para el hipersalto, las alarmas de proximidad empezaron a sonar. Esu comenzó a soltar una serie de pitidos de alarma: les estaban atacando. El ruido de unas explosiones resonando peligrosamente cerca indicaba que alguien estaba realizando disparos contra la nave.

Hogan soltó por lo bajo una maldición tal, que si sus padres la hubiesen oído, habrían caído fulminados al instante. Agarró los mandos y realizó una serie de maniobras, moviéndose a izquierda y derecha para volver a su posición inicial, esquivando los disparos. La táctica le permitió ver una nave que había entrado en su campo de visión. Piratas estelares. Fantástico. Y ella en una nave sin armamento...

Sin embargo, uno de los siguientes disparos alcanzó a Sharari, haciendo que la nave retumbase y la cazarrecompensas se sacudiese molestamente en su asiento como si se tratase de su vibroespada. Hogan evaluó inmediatamente las zonas dañadas. No era algo excesivamente grave, pero sin duda, no tenía muchas posibilidades de escapar con éxito del ataque. Pero ella tenía muy claro que no iba a dejarse caer en las mugrientas manos de los piratas, en absoluto. ¡Antes muerta! Y, a ser, posible, eso tampoco. Necesitaba un buen milagro.

Rápidamente activó las comunicaciones de la pequeña nave y envió un mensaje pidiendo ayuda urgente.

-Aquí Sharari. La nave está siendo atacada por piratas. ¡Necesito ayuda inmediata! Repito: ¡Necesito ayuda!-la twi'lek exclamó alguna serie de cosas más, retransmitiendo el mensaje, más atenta a intentar esquivar los disparos que a lo que decía. No le gustaba tener que pedir ayuda ni depender de un posible salvador, y tampoco estaba muy acostumbrada a hacerlo.

La velocidad de la nave comenzaba a aminorar progresivamente, y cada vez tenía más encima a las naves piratas. Hogan frunció el ceño y se mordió el labio con desesperación, maldiciendo mentalmente cualquier ser viviente que existiera en el universo entero. Necesitaba un milagro, y por primera vez en su vida lamentaba no conocer alguna verdadera plegaria que pudiese rezar en un momento tan crítico.
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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Dom Dic 19, 2010 7:42 pm

((Off-rol: Os voy a imitar y me voy a poner color en los diálogos... no tengo personalidad XD))

El Firebird lucía mejor que nuevo desde su parada en los astilleros Corellia, con su reluciente armazón recién pulido y listo para aguantar el largo viaje que les esperaba á Kl'Arzzal y a Aldo Rekban hasta alcanzar su ansiada meta: ser reconocidos como los más grandes cazarrecompensas de la Galaxia. El propio Aldo reconocía que era una meta ambiciosa, pero si sueñas, mejor soñar alto. Por lo menos eso era lo que el anomid pensaba mientras intentaba cocinar pan haroun... sin demasiado éxito por la expresión de su cara.

Volvió a colocarse su máscara respiratoria y se giró para abandonar la cocina, encontrando a Chapa, el astrodoide de color rojo, frente a él. Produjo una sere de pitidos que Aldo no tuvo problemas para interpretar como una risa bastante maligna.

-Eh, no te rías. Por lo menos yo me hago mi comida.-protestó Aldo poniendo los brazos en jarras.- Vosotros solo sabéis pedir, pedir y pedir.-se quedó un momento en silencio.- A veces me siento como vuestra madre...-suspiró.- En fin, vamos a ver si tenemos un día productivo.

Habían tenido unos días bastante tranquilos... demasiado tranquilos a decir verdad, pero después de la que armaron en Corona lo mejor sería mantenerse lejos de las grandes poblaciones por un tiempo, ya que podría haber secuaces de Thanel o quizás cazarrecompensas enviados por éste para capturarles. Se habían metido en un buen lío, de eso no había duda, pero Aldo era optimista con respecto a lo que les depararía el futuro. Es más, aquel día estaba bastante alegre. No sabía muy bien por qué, un simple cambio de humor: de bueno a mejor. Quizás tuviese que ver con el buen aspecto del Firebird. Había pasado muy buenos momentos con esa nave, y si la pequeña Firebird estaba en buen estado, entonces no tenía ningún motivo para no estar de buen humor.

Se marco unos animados pasos de baile hasta llegar al puente de mando, sentándose en su silla y haciéndola girar un par de veces, silbando a través de su máscara y tomando el control de la nave. Activó las comunicaciones internas y envió un mensaje a su tripulación... conformada tan solo por Kl'Arzzal.

-Queridos pasajeros, el capitán Rekban se complace en informarles de que hoy está de buen humor y por lo tanto tenéis el día libre-cortó las comunicaciones, pero en seguida volvió a retransmitir.- Pero que no se os olvide hacer las camas.-cortó definitivamente.

Hizo algunas suaves cabriolas con el Firebird, haciendo que se meciera levemente y que girase sobre sí misma, disfrutando de la libertad del espacio exterior. En aquel momento, comenzó a captar una transmisión entrante.

-Aquí Sharari... atacada... piratas... ¡ayuda!

El mensaje sonaba cortado, pero siguió repitiendose un par de veces hasta que Aldo pudo comprenderlo de principio a fin, aumentando el rango de alcance de las comunicaciones del Firebird. Aquella era una voz femenina, y por su tono era obvio que estaba un un buen problema. Piratas, había dicho la voz. Esa escoria... atacar a una dama sola en mitad del espacio... no podía permitirlo. Realizó las calibraciones necesarias para comunicarse con la Sharari.

-Aquí Firebird, ¡vamos a ayudarte! ¡Intenta venir hacia nosotros!

A continuación retransmitió sus coordenadas a la nave en apuros. Si se dirigía hacia ellos tendrían más probabilidades de llegar antes de que los piratas se hicieran con la Sharari. Envió un nuevo mensaje por el comunicador de la nave.

-¡Lagartija! ¡El día libre ha terminado!-exclamó.- ¡Te necesito en el puente de mando controlando los cañones! ¡Nos vamos a practicar la puntería con los piratas! ¡Lata, Chapa, preparáos para entrar en acción!

Acto seguido hizo un rápido cambio de sentido con los mandos de la nave y se dirigió a toda velocidad hacia la nave atacada, esperando llegar a tiempo.
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Kl'Arzzal
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Lun Dic 20, 2010 12:46 am


El capitán estaba de muy buen humor desde que el FireBird resucito como un verdadero fénix, después del aterrizaje forzoso no habían quedado más que pedazos torcidos de metal, sin pintura y ni hablar del sistema de navegación que estaba totalmente inutilizado… y ahora gracias a su amigo en los astilleros estaban al 100% de nuevo… bueno tal vez por primera vez desde que se subió a la nave en Tatooine... ¿como no estar de buen humor? Ambos estaban de muy buen humor... no es que las mujeres de otras razas le interesaran... pero ese beso que recibió de pago fue esplendido. Bien podían haber dejado el Firebird ahí, y solo llevarse ese beso...

El capitán incluso se ofreció para preparar la comida, por suerte el reptil no era muy exigente con los alimentos pero aun así eso era un reto… porque su agudo olfato le indicaba que el capitán no tenía buena mano para la cocina. Eso estaba más cocido de lo habitual, costaría comerlo, solo un milagro lo salvaría de tener que tragarse eso y para colmo, fingir que ese pedazo de carbón tenía buen sabor.

Aun así el capitán parecía estar decidido a no dejar que un pequeño percance le cambiara el humor, incluso les dio a todos el día libre. No había mucha tripulación que liberar de sus tareas de todos modos…
Tener el día libre no era tan fantástico como parecía, no había muchas cosas que hacer en la nave, no había mucho espacio como para caminar de lado a lado para hacer ejercicio o perder el tiempo, no había absolutamente nada que hacer en un día libre hasta que aterrizaran en algún planeta, y ahí se terminaría el día libre. Probablemente acabaría haciendo sus tareas cotidianas a pesar de todo, así se mantenía ocupado en algo.

Entonces como llegada del cielo (en realidad de una bocina colocada cerca del techo) la voz de Aldo le llevo un mensaje de salvación. No solo iba a evitar comer esa porquería que ni siquiera un bantha hubiese comido, sino que tenía algo para hacer.
Sus cortas piernas se movieron con rapidez mientras su corto cuerpo era arrastrado a toda velocidad hasta los cañones principales, ni siquiera se preocupo por informar a su capitán que había recibido el mensaje. Era imposible que no lo recibiera.
Kl'Arzzal no podía evitar alegrarse, pero conocía muy bien la voz de Aldo para saber que estaba hablando en serio y esa era una situación en la que alguien necesitaba ayuda… su puntería no era muy buena, pero no había nadie más para manejar los cañones…

La lagartija llego a la bodega de carga en un abrir y cerrar de ojos, lo más rápido que sus fuertes pero cortas piernas le permitieron, y se dirigió hacia la escotilla que daba al pasillo que lo llevaría a la torreta giratoria ubicada debajo del puente de mando. Esa era la principal defensa de la nave…pero… ¿Dónde estaba la escotilla? ¿la habrían cambiado de lugar cuando se remodelo la nave…? Eso era imposible, se tendrían que haber dado cuenta, o al menos los mecánicos le tendrían que haber avisado… sus pequeños ojos amarillos empezaron a saltar por toda la habitación para encontrar la entrada a la torreta, no estaba por ningún lado. Pero el sabia que tendría que estar allí…La desesperación lo invadía por momentos haciendo la búsqueda aun mas difícil, alguien los necesitaba y ellos ni siquiera podían llegar a su armamento… sus sentidos no hacían más que enloquecer cada vez que pensaba en todo el tiempo que estaba perdiendo, no conseguía dar con la entrada y entonces, como si una luz imaginaria iluminara el lugar exacto, vio algo que antes había pasado por alto: una placa de metal estaba donde el recordaba que debería estar la entrada, era casi del mismo color del piso de la nave. ¿Quién dejaría eso allí? Era un carro de transporte de materiales, era lógico que estuviera en la bodega de carga pero no exactamente ahí…

Se lanzo sobre la placa de metal para moverla, pero a pesar de que empujo con todo su cuerpo apenas logro que se moviera unos centímetros... el aparato que lo hacía levitar suavemente no estaba funcionando, lo que lo transformaba en una simple y pesada placa de metal...
Kl'Arzzal se concentro, tomo aire un par de veces y se lanzo a la titánica tarea (al menos para él) de mover esa inservible placa. Todos sus esfuerzos eran recompensados con un lento movimiento y un fuerte chirrido mientras los metales rozaban uno contra otro.
Con cada esfuerzo que hacia sentía que sus músculos se iban a romper de tanta presión, pero al mismo tiempo veía que la placa ya iba dejando al descubierto la escotilla, no podía dejar de empujar ahora que ya estaba tan cerca…
Luego de un tiempo que le pareció interminable la placa se movió completamente, Kl'Arzzal se levanto rápidamente y de una patada fuerte la escotilla cedió. El reptil salto ágilmente hacia el túnel, sin importarle mucho como le dolían todo el cuerpo, ya tendría tiempo para quejarse al otro día.

Corrió por el angosto túnel que avanzaba por debajo del puente de mando y llego a la torreta. El aire allí era más frio que arriba donde la nave estaba más templada y preparada para la vida en el espacio, al estar en la parte exterior de la nave las condiciones en ese espacio reducido eran austeras pero si tenían suerte no permanecería allí mucho tiempo. Se sentó rápidamente en la silla y apretó un par de botones, no sin antes dudar unos preciados instantes mas para no equivocarse y empezar a disparar a ciegas.
Un sonido de estatica le indico que se abrió una comunicación directa con el puente de mando al mismo tiempo que la compudatora proyectaba sobre el cristal todos los datos que necesitaría para el combate. Su voz no sono alegre como siempre, sino que sono fría y profesional. Pensó que con ese tono hablarían los pilotos expertos antes de un combate…“Reptil en pozición de combate.” Estaba entusiasmado pero sobre todo también muy nervioso, este era su primer combate real.
Las placas que cubrían los cristales se movieron a un lado lentamente, muy lentamente en su opinión. Cuando terminaron de moverse tuvo la visión completamente despejada para entrar en combate. Pero aun no alcanzaba a ver ninguna nave, el radar ya le indicaba que estaban cerca pero aun no tenía contacto visual.


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Hogan Rada
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Lun Dic 20, 2010 9:50 pm

No pasó mucho tiempo hasta que su mensaje de ayuda tuvo respuesta. Tuvo que recalibrar varias veces el sistema de comunicación, pero finalmente, el mensaje llegó claro a sus oídos.

-Aquí Firebird, ¡vamos a ayudarte! ¡Intenta venir hacia nosotros!

Hogan abrió mucho los ojos y los clavó en su astrodroide, Hane. No podía creer que tuviese tanta suerte. Ciertamente, no había tenido muchas esperanzas de obtener una respuesta como aquella, y menos tan rápidamente. La twi’lek soltó una breve risotada feliz, agarró los mandos con fuerza y, tras hacer algunas piruetas más para esquivar los siguientes disparos, giró bruscamente hacia la dirección de las coordenadas indicadas por la masculina voz. ¡Que le cortasen los lekkus si no conseguía llegar hacia la Firebird antes de que esas sabandijas la friesen!

Los piratas parecieron sorprenderse por el brusco cambio de dirección, puesto que tardaron un instante en reaccionar y seguir a la Sharari. Pero era muy pronto para cantar victoria, así que la cazarrecompensas intentó mantenerse atenta a lo suyo.

Sin embargo, no conseguía aumentar la velocidad demasiado. El anterior disparo debía haber afectado a alguna zona del sistema importante para aquello.

-¡Esu, a trabajar! Intenta reparar los daños del disparo y que este trasto vaya más rápido.

El droide astromecánico profirió una serie de pitidos que se traducían a una sarta de gruñidos y protestas incoherentes, aunque se dispuso a acatar la orden. Esu era un droide de serie T3, por tanto, no tenía matriz de personalidad, y su carácter sólo podría describirse como huraño y gruñón, algo que no restaba su “encanto personal” para la twi’lek, sino todo lo contrario. Aunque a veces llegase a irritarla de verdad. Algo que el adorable Hane de serie R7 nunca hacía.

-Me parece que no estamos de vacaciones, Esu. Hay veces que me recuerdas a mi abuelita. ¡A callar, y a lo tuyo!-ordenó con voz dura; que aunque tuviese a ambos astrodroides bastante mimados, alguna vez debía ponerse firme y demostrar quién mandaba allí. El droide se vio en la necesidad de llevarse la última palabra, o mejor dicho, el último pitido, pero finalmente obedeció con eficacia a la exasperada Hogan. La cazarrecompensas comprobó con un triunfante “¡Ajá!” que el módulo de la velocidad de la Sharari aumentaba. Hane pitó con alegría, y ella lo miró un instante con regocijo.

-Si conseguimos salir de esta de una pieza, prometo darte un buen beso.-bromeó, risueña pese a las circunstancias del crítico momento.

Sólo se había distraído un leve momento al discutir con Esu y proferir el anterior comentario a Hane, pero fue suficiente para que un segundo disparo acertase en la nave. La Sharari acusó el golpe con un sonido que no le gustó nada a Hogan y retumbó de nuevo con la misma intensidad que la anterior vez. La twi'lek rebotó de nuevo en su asiento, y sólo las correas y cinturones que la agarraban a este consiguieron que no saliese disparada a cualquier parte, aunque no evitaron que recibiese algún golpe contra los objetos de alrededor y que las correas se clavaran dolorasemente en su piel.

-Mañana tendré agujetas...-se quejó, con el ceño fruncido, pero esta vez no se permitió una nueva distracción. Sin necesidad de que dijera nada, los dos astrodroides se pusieron a trabajar, intentando reparar los daños causados. Consiguieron que la velocidad no disminuyese, aunque la que tuviese la nave en aquel momento no fuese ninguna maravilla.

Y justo en ese instante, cuando Hogan pensaba que tal vez se había hecho ilusiones demasiado pronto, que los piratas no tardarían en echársele encima, y que tendría que mantener su promesa e ir despidiéndose de sus apreciados lekkus, vislumbró a lo lejos una nave, más grande que la suya, que se dirigía hacia la Sharari con rapidez. El Firebird había conseguido llegar hasta ella a tiempo, al menos por ahora. La twi'lek recibió a la nave salvadora con una sonrisa de oreja a oreja.
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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Lun Dic 20, 2010 10:27 pm

El Firebird atravesaba la inmensidad del espacio a su máxima velocidad, sin perder ni un segundo. Aldo comprobaba en todo momento que los motores no se recalentasen por el esfuerzo que suponía para su nave el uso prolongado de aquella propulsión, pero parecía ser que Lata y Chapa se estaban encargando de la refrigeración de éstos. Intentó retransmitir de nuevo a la Sharari, pero no recibía su señal. El cazarrecompensas esperaba que solo fuese un problema en su antena de comunicaciones y no que hubiese caído en manos de los piratas o peor aún que hubiese acabado en mil pedazos. Miró al radar, nervioso. Los sensores parecían haber detectado una señal débil...

-Vamos... vamos...
Aldo hablaba para sí mismo mientras tocaba multitud de dispositivos y botones para intentar conseguir una visión más clara de lo que estaba ocurriendo.

-¡Sí!-exclamó cuando recibió la clara imagen de la Sharari, perseguida por varios cazas piratas.- ¡Lagartija! ¡Fuego a discreción! -exclamó a través de las comunicaciones de la nave.

Por su aspecto, la Sharari habría sido alcanzada por los disparos en más de una ocasión y la situación no pintaba nada bien para sus tripulantes. Si querían salir de ahí vivos, tendrían que subir al Firebird... pero antes había que encargarse de esos piratas.

Sin dudarlo un instante, Aldo dirigió al Firebird hacia el fuego del enemigo para, de esta forma, hacer de escudo para la Sharari. Recibieron un par de disparos, nada que sus generadores de escudo no pudiesen manejar. El anomid apretó los gatillos de los cañones principales, haciendo que los disparos impactasen en las naves de la escoria pirata antes de que la mayoría tuviesen tiempo a reaccionar, sorprendidos por la súbita aparición del Firebird. Aldo pudo acertar a dos de ellos, que explotaron antes de que pudieran devolverles el fuego. Quedaban tres, que intentaron rodearles para atacar su retaguardia... pero quizás no habían contado con que Kl'Arzzal estaba controlando la torreta...

Aldo no pudo contener las ganas y realizó una barrena para dar al Turazza una buena posición para disparar a los enemigos. Tenía además que proteger a la Sharari... un disparo más y probablemente acabase echa pedazos. Tenían que atraerla.

-¡Activando rayo tractor!-avisó a través del intercomunicador.- ¡Vamos a atraer a la Sharari!
La Sharari era pequeña, pero aún así no tenían espacio para ella en el Firebird... y por lo que parecía, no había nada que hacer por ella. Si la subían a bordo tendrían una bomba de relojería en la bodega de carga... no, tenían que sacar a la tripulación, que no debería de estar compuesta por más de dos personas dado el tamaño de la nave.

El rayo tractor se activó y comenzó a atraer a la Sharari hacia ellos. Sus ocupantes podrían pasar al Firebird a través de la compuerta de despresurización situada en la zona de la bodega de carga... o la salida de emergencia, como Aldo solía llamarla al trabársele la lengua cada vez que intentaba decir "despresurización". No sabía qué tipo de gente estaría a bordo de la Sharari, pero a juzgar por las apariencias Aldo pensaba que se trataría de pequeños comerciantes (realmente pequeños si tenían en cuenta el tamaño de la nave) o de simples turistas. Aunque bien se dice que las apariencias engañan, por lo que deberían estar atentos en caso de que aquello fuese una trampa. Lo había visto en más ocasiones, aquella farsa de la pequeña nave en apuros que luego resulta ser otra nave pirata...

Pero no podía negarle ayuda a una dama...
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Kl'Arzzal
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Lun Dic 20, 2010 11:37 pm


La velocidad del Firebird era impresionante, en la cabina no se podía apreciar del todo la velocidad que podía alcanzar la aerodinámica nave, pero allí abajo daba vértigo ver pasar los objetos sólidos a toda marcha a ambos lados de la cúpula invertida que formaba la torreta.
Los controles eran simples, dos mandos individuales capaces de moverse en distintas direcciones, con el mando izquierdo movían el giro de la torreta y con el mando derecho cambiaba la inclinación de los cañones. Sencillo, pero en esas circunstancias todo le parecía el doble de complicado, sino el triple. Como todo el trabajo que le costó entrar en el pasillo de la artillería pesada… ¿Cuántas veces había saltado allí para prácticas sin ningún problema? Ese día los nervios y el miedo a nuevos imprevistos le drenaban toda la concentración. Sus manos frías y escamosas, temblaban levemente sobre los controles pero aferrándose con fuerza a ellos.
Aun estaba probando la sensibilidad de los controles, cuando una nave apareció en su radar, el reptil supuso que también en el radar del capitán porque al mismo instante en que el la vio aparecer Aldo hizo una rápida maniobra para ubicarse frente a los enemigos. Aun sin el radar era fácil adivinar quién era la presa y quien el cazador, la pequeña nave flotaba sin mucha capacidad de defenderse mientras las naves piratas como aves carroñeras daban vueltas alrededor.

Kl'Arzzal agudizo la vista, tenso todos los músculos de su cuerpo, trato de concentrar toda su atención en los puntos que se movían en el radar y al mismo tiempo en lo que veía a través del cristal que lo separaba del frio espacio exterior, era difícil coordinar ambas cosas a la vez así que opto por guiarse a través de lo que veían sus ojos y no el radar. Estaba muy nervioso, movió desesperado su mano izquierda a la derecha para apuntar a la nave más cercana, pero la torreta giro demasiado, todavía no se acostumbraba a la sensibilidad. Volvió a mover su mano izquierda, esta vez con más delicadeza. Eso era lo necesario, delicadeza, velocidad y precisión, una vez que ubico la nave empezó a mover la torreta lentamente siguiendo su trayectoria mientras que con la mano derecha intentaba ajustar la altura justa, un disparo y lo derribaría… ¡zuuumzumzum! La nave estallo al instante sin que él tuviera tiempo de apretar el botón de disparo. Un segundo grupos de disparos impacto en la siguiente nave derribándola, justo cuando el reptil comenzaba a ajustar los cañones de nuevo… ese capitán sí que sabia como disparar. Los cañones ubicados en las alas eran perfectos para un ataque frontal pero no tendría muchas oportunidades yendo de frente… el trabajo duro era el suyo.

El capitán parecía comprender más cosas que él, Aldo estaba pensando en ataque y defensa mientras que el reptil apenas intentaba concentrarse solo en ataque, y eso tampoco le estaba saliendo muy bien. Por algo Aldo era el capitán, de eso no había dudas, pero el tenía que hacer su parte.
Se sacudió la cabeza para que se le cayeran todas sus preocupaciones y para despejarse un poco. Aun estaba sorprendido por las explosiones de la nave y no lograba ubicarse espacialmente en relación con la nave que giraba rápidamente sirviendo de escudo a la nave atacada. Kl'Arzzal sabía que no ganaba nada con preocuparse y aunque se lo repetía una y otra vez, apenas lograba creerse que no se estaba preocupando.

Escudo…esa idea le gustaba. Si la Aldo era su escudo, Kl'Arzzal sería su espada.
Aferro los controles con firmeza y determinación, giro rápidamente la torreta para ubicar su rango de visión al costado de su nave, desde donde podía disparar sin preocuparse por dañar la otra nave.
Esta vez fueron sus cañones los que zumbaron lanzando potentes disparos que surcaban el vacio espacio entre ambos en un instante, primero pensó que sus manos eran las que seguían sacudiéndose por los nervios pero era toda la torreta que temblaba levemente mientras el cañón se movía constantemente descargando su furia en cortas ráfagas.

Sin dejar de disparar el reptil comenzó a cambiar la inclinación y girar la torreta de manera frenética para seguir a cada nave en solitario… algunos disparos impactaban casualmente pero eran detenidos por los escudos, los disparos no cesaban pero los escudos iban cayendo lentamente… ¡zuumzumzum! Otra ráfaga y las dos naves cayeron mientras intentaban huir, la lagartija se adelanto a sus movimientos y los disparos impactaron de lleno ignorando los agotados escudos. Ahora solo quedaba uno…
Los nervios lo habían abandonado desde que empezó a disparar, pero el reptil ni siquiera se había dado cuenta, estaba demasiado ocupado mejorando su puntería con esos tipos malos.

La tercera nave se movía diferente a las demás, el piloto sabía bien lo que era estar en un combate, esquivaba todos los disparos de manera elegante pero al mismo tiempo se alejaba de ellos lentamente.
Ellos no podían moverse hasta no completar el rescate con éxito, así que el reptil simplemente lo dejo ir cuando salió del rango de disparo…
Kl'Arzzal se desplomo agotado sobre su asiento, alejo la vista del exterior y la poso sobre el radar, aun podía ver como ese pirata se alejaba de ellos. ¿Importaba acaso? Tenían lo que querían… bueno lo que quería el capitán… ¿Por qué siempre terminaban en problemas por mujeres? Recordó el beso que la hermosa twi’lek le regalo, mas bien, que él se gano. Y mágicamente le llego la epifanía de porque siempre se metían en problemas cuando una mujer pedía ayuda.


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Hogan Rada
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Mar Dic 21, 2010 9:59 pm

El Firebird volaba hacia ella con increíble velocidad, más aún si se comparaba con el pobre ritmo que la Sharari, dañada como estaba, podía mantener en aquellos momentos. Apenas un instante después, la nave estaba lo suficientemente cerca como para que la twi’lek pudiese admirarla en todo su esplendor, cosa que no perdió tiempo en hacer. El Firebird relucía con un aspecto impoluto, por lo que Hogan dedujo que habría sido reparada hacía poco, o bien se trataba una adquisición reciente; aunque optaba más por lo primero. Si bien solo se trataba de una nave de tamaño medio, en comparación con la Sharari a la cazarrecompensas le resultaba similar a una fragata, sensación que aumentaba al saber que aquella era la nave que iba a impedir (si todo salía bien) que acabase o bien estallando en pedacitos, o bien… ¿vendida como esclava? ¿Qué pensarían hacer los piratas con ella si veían que apenas tenía cosas de valor? Intentó no buscar respuesta a aquello. Lo más valioso que tenía eran sus armas, las cuales siempre llevaba encima. Bueno, el caso era que, por lo menos, el Firebird podía estar tripulado por un total de seis personas. Siguió observando la nave de color pardo, deteniéndose especialmente en las torretas y cañones de esta, como si intentase paladear la sensación que sentiría si pudiese usarlos contra los piratas.

Ante un pitido de aviso de Hane, Hogan dirigió la mirada hacia el radar de la Sharari, mordiéndose el labio ante la peligrosa proximidad de las naves piratas. Esu no hacía más que quejarse con su lenguaje a base de pitidos, los cuales estaban empezando a darle a la twi’lek verdadero dolor de cabeza, al no poder conseguir repararlo todo. La cazarrecompensas sabía que era inútil, ya nada se podía hacer por la Sharari, cuyos daños eran irreparables. De hecho, lo extraño era que aún no hubiese estallado en mil pedazos, pero supuso que de nuevo la nave la sorprendía con su inesperada (para un caza de aquel tamaño) resistencia. Con un suspiro, palmeó cariñosamente una pared de la nave, a modo de despedida.

-Has sido una digna compañera de aventuras, pequeña.-murmuró.

Al alzar la cabeza, la cazarrecompensas pudo ver cómo el Firebird se interponía entre la Sharari y las naves piratas, haciendo de escudo para ella y evitando que entrase en el campo de tiro de aquellas ratas espaciales. Las dudas de la twi’lek al ver cómo la nave se enfrentaba a unos cinco cazas se disiparon por completo al ver cómo el escudo del Firebird rechazaba los disparos con comodidad y, en cambio, las naves piratas comenzaban a explosionar de una en una a causa de los ataques de sus salvadores. Las tres naves que quedaban en aquel momento intentaron rodear al Firebird estratégicamente, pero este pudo apañárselas y con los siguientes disparos desde una torreta derribó a otro par de naves piratas. La última nave, en cambio, se movía grácilmente y había conseguido esquivar los disparos del Firebird. Lentamente, comenzó a alejarse de ellos, y la nave, que tenía que permanecer en su lugar para prestar su ayuda a la Sharari, no pudo perseguirla, por lo que consiguió escapar. Hogan, pese a no ser una amante de la violencia, lo lamentó con profunda resignación.

En aquel momento, el Firebird activó un rayo tractor en su dirección que comenzó a atraerla a la nave, sin duda ofreciéndola una vez más su ayuda e invitándola a subir a bordo, teniendo en cuenta el pésimo estado de la Sharari. Pero cuanto más se acercaba, nuevas dudas comenzaron a surgir en la cabeza de la twi'lek, que no podía evitar desconfiar de lo desconocido, a pesar incluso de que "lo desconocido" la hubiese rescatado hacía tan sólo un instante. Hogan se conocía varios truquitos, y no podía evitar recelar. Evidentemente, el Firebird no estaba en el bando de los mismos piratas que la habían atacado y a los cuales la nave había destruido (con una excepción); pero, aunque improbable, Hogan no podía obviar la posibilidad de que se tratasen de piratas enemigos, o algo así. A pesar de que la misma twi'lek no contaba con ello, tampoco pensaba bajar la guardia, por si acaso.
Estando ya lo suficientemente cerca y dentro de la atmósfera creada de la compuerta de despresurización del Firebird, Hogan pudo abrir la entrada y salida de la Sharari (situada por encima de su cabeza) sin temor a morir asfixiada. La twi'lek salió de su nave, y ayudó a sus droides astromecánicos a abandonarla también. ¡No pensaba separarse de ellos! Una vez fuera, pudo apreciar con una mueca de disgusto los destrozos en su vieja nave. Tras recorrer con la mirada a la Sharari por última vez, la twi'lek entró a bordo del Firebird a través de la compuerta, sin saber en absoluto qué la esperaría dentro.
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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Mar Dic 21, 2010 11:48 pm

Aldo no desconfió de Kl'Arzzal en ningún momento. Sabía que era la primera vez que el turazza tomaba el control de la torreta, pero confiaba en él lo suficiente como para saber que no solo cumpliría, sino que superaría sus espectativas. Bueno, quizás los disparos fueran algo torpes al principio, pero eran solo los ejercicios de calentamiento, ya que en menos de un minuto los lásers volaban directos a las naves de los piratas. Observó que una lograba escapar. No podían hacer nada para evitarlo, pero era improbable que avisara a otros piratas... esas ratas no eran tan organizadas.

-Lata, Chapa, lagartija, a la bodega de carga.-ordenó a través de las comunicaciones del Firebird.- Tenemos que dar la bienvenida a nuestros invitados.

La Sharari había sido acoplada con éxito y seguramente sus ocupantes se encontrasen ya a bordo del Firebird. Tras activar el piloto automático, Aldo se puso en pie y se dirigió inmediatamente a la bodega de carga para recibir a los tripulantes de la pequeña nave. Por el camino se estiró la ropa y se colocó su sombrero. Puede que no fuera el tipo más elegante del mundo pero quería causar buena impresión... sobre todo si había una señorita. Lo último que pretendía era que le encasillara como a un rufián descuidado y falto de modales. Aún así, no perdería de vista sus armas. Ojalá sus sospechas sobre los tripulantes de la Sharari fuesen erróneas, pero más valía prevenir que curar.

Y ahí estaba. Frente a la compuerta que daba a la bodega de carga. Ésta se abrió en cuanto su sensor detectó la presencia de Aldo, que pasó al interior con naturalidad, encaminándose hacia la compuerta por la que deberían de haber accedido la tripulación de la Sharari. Ántes se topó con lata, que exclamaba con sus pitidos algo que el cazarrecompensas no llegó a entender de todo.

-Vamos Lata, tranquilízate o pensaré que ha llegado la hora de que te jubiles.

Pero pronto se unió a él Chapa, embistiendo las piernas de Aldo para hacerle avanzar. ¿Qué les pasaba? Nunca les había visto así de... ¿alterados? ¿efusivos? no se le ocurría ninguna palabra para describir aquel comportamiento. Entonces, cuando atravesó la barrera visual que suponía el cargamento del Firebird, lo vio. O más bien, la vio.

Allí, de pie junto a otros dos droides, se encontraba una twi'lek de belleza inigualable, con una expresión firme, decidida, una expresión labrada por la experiencia y que no parecía muy dada a la confianza. Aldo caminó hasta situarse frente a ella, aunque no demasiado para no agobiarla o que hiciese que desconfiase aún más de él. Respetuosamente, se quitó su sombrero ante la dama y realizó una leve reverencia.

-Señorita, es un placer darla la bienvenida al Firebird. Soy el capitán Aldo Reckban, para servirla. -se presentó cordialmente.- Espero que esos indeseables no la hayan hecho nada.

De nuevo, sintió un empujón en sus piernas. Eran Lata y Chapa de nuevo. No pudo evitar soltar una carcajada.

-Y estos son los más leales compañeros que podría tener, Lata y Chapa.-anunció.- Aunque todavía falta mi mano derecha...-Lata y Chapa emitieron un pitido de protesta.- Mi segunda mano derecha.-se apresuró a corregir.- Si eso tiene algún sentido...-murmuró esta vez más para sí mismo.- Creo que están contentos de ver a otros droides.-comentó observando a los acompañantes de la twi'lek.
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Kl'Arzzal
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Miér Dic 22, 2010 5:08 am



Su cuerpo se relajaba lentamente mientras sus brazos descansaban como muertos a ambos lados de su cuerpo, tratando de encontrar una posición cómoda en la silla de control de la torreta. No era un tarea fácil, no estaba hecha para relajarse, sino para mantenerlo tenso y atento… pero en ese momento estaba cansado, y necesitaba relajarse.
Sus pensamientos vagaron un momento, en lo emocionante que había sido derribar a esos piratas… la había pasado mal por los nervios en el momento de tomar los controles, incluso había temblado pero ahora, recordando todo lo sucedido y el éxito de la misión esa se iba a convertir en una buena historia para contar en alguna cantina.
Tal vez incluso si volvían al astillero, podría hablar de eso con la dama que habían rescatado aquella vez en Corona. ¿Le gustarían ese tipo de historias…? No lo sabía....
Le gustaría, era una buena historia, les llegaba una comunicación de una nave perdida y desconocida en algún punto de la galaxia (según el interés que mostrara la audiencia se podría decir que más cerca o más lejos, subiendo su heroísmo), la comunicación era de una dama en peligro entonces como buenos caballeros iban a rescatarla, luchaban ferozmente contra piratas estelares que demostraban valentía a pesar de su falta de entrenamiento, nunca hay que menos preciar al enemigo. “Escoria digna solo de ser destruida. “ diría el reptil en ese momento. Y todos lo mirarían con interés y asentirían con las cabezas entusiasmados con la historia. ¿y si no se conformaban con eso…? Bien podría inventar más, para darle algo más de acción a la historia. Mmm… ella podría ser una pirata también, atacada debido a una deuda con otro pirata. Su nave queda destruida entonces ella debe subir a la nave de sus héroes… entonces allí saca sus armas y toma la nave bajo su control.
Incluso podía imaginar una escena en la que ellos terminaban en algún calabozo improvisado en alguna parte de la nave, atados de pies a cabeza… Y sus leales astrodroides los liberaban en algún descuido, y podían combatirla recuperando la nave… ¿y si eso era lo que estaba pasando…?

Por segunda vez en el día, su capitán le respondió a sus preguntas mentales, su voz confirmo sus sospechas por el sistema de comunicación. Todos debían dirigirse a la bodega de cargas… incluso los droides… ¿era eso una bienvenida cordial o un intento de negociar pacíficamente con el enemigo? Si era lo segundo, el reptil dudaba de su jefe, sus habilidades se verían mermadas si se trataba de una loba con piel de cordero. Actuando un poco el capitán se vería hipnotizado por sus encantos femeninos. Incluso podría ser que Aldo nunca hubiese considerado que se tratase de algún tipo de truco oportunista. Claro, el haría cualquier cosa por una dama sin importar las circunstancias.

El reptil se levanto de un salto de su sitio, apenas sus escamosos pies tocaron el frio metal del suelo se puso en marcha hacia la bodega de carga a través del pequeño pasillo. Sus pasos resonaban fuertemente en el pequeño hueco, pero fuera, seguramente no se oiría nada.
Sus manos se dirigieron rápidamente al interior de la túnica, dejando sus mangas colgando inertes mientras buscaba sus armas. Sus dos blasters saltaron lealmente a sus manos, saliendo por las mangas nuevamente mientras se preparaba a subir las pequeña escalera vertical.

Salto fuera de la escotilla, sus pies produjeron un sonoro ruido en el metal, sin perder el tiempo corrió el tramo que lo separaba de su capitán y de la intrusa, apuntando sus dos blasters hacia ella. Llego a tiempo para darse cuenta que su capitán no estaba pensando claramente, ¿dos brazos derechos? Obviamente ya estaba balbuceando, distraído por sus encantos. Si, era bonita pero eso no haría que el reptil cayera en sus maléficos trucos.
“Tiene zentido para un Bezalizko…” Añadió rápidamente cuando su jefe termino la frase. Tal vez con eso ella no notaria que su capitan ya estaba con la defensa baja y no sabia lo que decia. Entonces en un estallido de valor, tal vez de duda, concentro toda su autoridad y lanzo un grito hacia la intrusa. Sus manos apuntaban firmemente en su dirección general. “Manoz arriba, no intentez nada.” Miro a su capitán fugazmente, volvió la mirada hacia ella y continúo hablando. “Aun tenemoz que decidir zi confiamoz en ella.” El jefe seguramente ya confiaba en ella, la lagartija sabia que eso era una estupidez. Incluso podía escuchar a los droides tratando de advertirle frenéticamente con sus horribles pitidos. ¿Cómo era posible que Aldo no hiciera caso de sus leales droides? Para eso estaba el allí, el segundo al mando, para hacerlo entrar en razón.

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Hogan Rada
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Vie Dic 24, 2010 12:43 am

(OFF: Perdonad el retraso chicos, he tenido un par de días bastante difíciles u.u)

Hogan y sus dos pequeños acompañantes se encontraban en el interior del Firebird, su nave salvadora; concretamente en la bodega de carga. La cazarrecompensas observaba el lugar con ojo crítico y atento, analizando los detalles y posiciones privilegiadas de la cámara por si se llegaba a dar el caso de que fuese una trampa y tuviera que defenderse. No lo consideraba demasiado probable, pero una nunca podía estar segura, y mejor era que no te pillasen por sorpresa. La twi’lek se preguntaba qué haría en el caso de que fuese así, y la hubieran engañado. No hacía falta tener muchas luces para comprender que estaba en una clara desventaja, y que tenía todas las de perder. Primero, Hogan se encontraría en desventaja numérica (estaba segura de que en una nave de aquel tamaño no viajaría una persona sola, por descontado). Segundo, el “enemigo” jugaría en su territorio, y contaría con el factor sorpresa. Además de muchos otros detalles que, en resumen, anunciaban que Hogan lo tendría bastante más que complicado si fuese el caso. Por otro lado, por supuesto, siempre podían ser buena gente, y Hogan haría bien en estarles agradecida. Si se mostraba especialmente desconfiada y apática, podrían ser ellos los que desconfiasen. No, sin duda lo mejor sería no demostrar sus pensamientos, trasluciendo una expresión serena, decidida y de confianza en sí misma.

Unos pitidos la hicieron perder la concentración en el curso de sus pensamientos y girarse con el ceño fruncido, mirando hacia abajo, algo más allá. Un alborotado Esu y un demasiado curioso Hane no cesaban de dar vueltas por el lugar, acercándose a mirar e inspeccionar todo a una distancia muy poco prudencial. Hogan no tardó en regañarles.

-¡Hane, Esu, volved aquí ahora mismo! ¿Os parece el momento y lugar adecuados para fisgonearlo todo? Me decepcionáis, pensé que sabíais comportaros con educación. –la twi’lek les fulminó con la mirada, intentando parecer más enfadada de lo que realmente estaba, un efecto que creyó que le había quedado bien logrado, intentando que los droides la obedecieran sin rechistar, intimidados por su expresión.- Desde luego, no se os puede llevar a ningún lado. La próxima vez os dejaré en la nave“¿Qué nave?” se dijo a sí misma.- y no os llevaré conmigo.

Los droides astromecánicos volvieron a su lado con el rabo entre las piernas, avergonzados. Esu se encontraba más indignado, y orgulloso como era, no demostró si le había afectado la aparente furia de la twi’lek. En cambio, Hane se pegó cariñosamente a una de sus piernas; y aunque Hogan estuvo a punto de ceder, desvió la mirada del astrodroide y alzó la barbilla con gesto indignado y endureciendo su corazón.

En aquel momento la cazarrecompensas enmudeció, creyendo haber oído un pitido que no provenía de ninguno de sus droides. Segundos después, Hogan vio asomarse a dos droides astromecánicos, los cuales les contemplaron atentamente, y después desaparecieron entre alterados pitidos. La twi’lek arqueó una ceja, desconcertada, sin saber muy bien cómo reaccionar pero sin moverse del sitio. Poco después pudo escuchar una voz masculina, a la que reconoció enseguida como la que había respondido su mensaje de socorro. Entonces, apareciendo de detrás del cargamento de la nave, apareció un hombre seguido de los dos droides anteriores.

Se trataba de un anomid. Era delgado, bastante más alto de la twi’lek y se notaba que estaba en forma. Era complicado verle la cara, ya que una máscara respiratoria propia en su especie le cubría gran parte de esta, y la parte restante quedaba entre las sombras de su sombrero. Caminó hasta ella, deteniéndose a una distancia educada, y sorprendiendo a Hogan cuando se despojó de su sombrero y se inclinó en una ligera reverencia. La cazarrecompensas lo miró con verdadera sorpresa, jamás nadie se había comportado así con ella.

-Señorita, es un placer darla la bienvenida al Firebird. Soy el capitán Aldo Rekban, para servirla. Espero que esos indeseables no la hayan hecho nada.- Hogan no respondió en aquel momento, puesto que se vio interrumpida por la actitud de los droides del capitán y su carcajada. Las sospechas de Hogan desaparecieron casi por completo. Interiormente, quizá con ingenuidad, la twi’lek pensó que alguien tan educado y aparentemente simpático no podía tratarse de ningún tipo de pirata o salteador.

-Y estos son los más leales compañeros que podría tener, Lata y Chapa. Aunque todavía falta mi mano derecha... Mi segunda mano derecha.-añadió rápidamente ante las protestas de los astrodroides.- Si eso tiene algún sentido… -añadió con un murmuro, por lo que dedujo que aquel comentario no iba dirigido hacia ella.- Creo que están contentos de ver a otros droides.

Hogan sonrió de manera simpática, dispuesta a mostrarle su eterna gratitud y deuda, además de presentarse tal y como él había hecho.

-Os estaré eternamente agradecida, capitán Rekban.-aseguró con sinceridad, inclinando levemente la cabeza.- Yo…

En aquel momento, un repentino ruido metálico y desacompasado impidió que Hogan siguiera hablando. Algo avanzaba rápidamente hacia ellos, y ese algo no tardó más de un segundo en aparecer. Un pequeño turazza apareció en escena, colocándose junto a su capitán y apuntando firmemente con dos blásters a Hogan. La twi’lek dio un respingo involuntario por la sorpresa, dando un pequeño salto hacia atrás. Sin pensarlo, su primera reacción refleja y defensiva, llevada por la práctica, fue que su mano se deslizara veloz hacia sus propias armas, pero inmediatamente, al darse cuenta de lo que hacía, se obligó a detenerse a tiempo, sabiendo que un mínimo paso en falso haría que se convirtiese en colador de twi’lek. La cazarrecompensas alzó las manos a regañadientes, fulminando con la mirada al pequeño reptil, y maldiciéndose interiormente por haber bajado la guardia. Después giró la cabeza y durante un instante miró acusadoramente al anomid, creyendo haber comprendido el plan: este distraería a la twi’lek y el turazza podría actuar sin que ella tuviera tiempo de reaccionar para defenderse. Finalmente, volvió la cabeza de nuevo a aquel que la estaba apuntando, sosteniéndole la mirada con expresión orgullosa y en absoluto dispuesta a que pensasen que habían topado con un hueso fácil de roer.
No obstante, la siguiente frase del reptil hizo flaquear su determinación:

-Aún tenemoz que decidir zi confiamoz en ella.

¿Confiar en ella? ¿Cómo que "confiar en ella"? Aquello no tenía ningún sentido en aquella situación. A menos que... No, la twi'lek no se dejó engañar de nuevo. ¿Y si, otra vez, intentaban desconcertarla? No, Hogan no se lo permitiría. Con las manos en alto y absolutamente callada, escuchando los pitidos de protesta de Hane y Esu, esperó los siguientes actos del anomid y el turazza.
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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Lun Ene 10, 2011 9:53 pm

(Off: Perdooooon! Ya sabéis cómo son estas fiestas... xD)

Aldo movió ambas manos frente a él en señal de negación, riendo.

-¡No, no! Por favor, señorita. Llámeme Aldo. Estoy aquí para ayudarla en lo que me sea posi...

El anomid se sobresaltó al escuchar un sonido metálico a sus espaldas y, antes de que pudiese decir "hipermotor" Kl'Arzzal irrumpió en escena apuntando a la twi'lek y gritando sin sentidos. Aldo abrió los ojos de par en par, sorprendido por aquella reacción. ¿Qué le pasaba? Vale que aquella mujer pudiera ser una impostora y sus verdaderas intenciones fueran matarlos y robar o destruir el Firebird... pero no por eso dejaba de ser una dama, además de que tan solo era una probabilidad. ¿Y si realmente era una viajera en apuros? A Aldo al menos era lo que le parecía. No era como aquellos piratas y no veía ni una pizca de maldad en ella. Quizás era su sexto sentido, pero no convencería con eso al turazza.

-¡Lagartija! ¡¿Qué estás haciendo?!-exclamó el anomid llevándose las manos a la cabeza.- Lo siento mucho, no suele comportarse así...-agregó mirando a la twi'lek y agarrando a Kl'Arzzal por un hombro.- Vamos, baja esa pistola. No saquemos conclusiones precipitadas.

De cualquier forma, por mucho que odiase admitirlo, Kl'Arzzal tenía razón. No podían confiar así como así en cualquier desconocido que encontrasen en el espacio. Aquella mirada acusadora que le lanzó la twi'lek le removió las entrañas. No quería que se hiciera una idea equivocada, y no podía soportar que su invitada pensara que todo había sido una trampa.

-Por mucho que nuestras intenciones sean buenas, me temo que debemos requisar todo tu equipo.-comentó con resignación, soltando al turazza.

Aldo se llevó una mano a la nuca, suspirando. Se acercó a la twi'lek y alargó una mano hacia ella para recibir sus armas. Los dos droides que la acompañaban no dejaban de soltar pitidos y sonidos estridentes, defendiendo a su dueña.

-[color:e17c=teañ]Debéis entenderlo. Seguro que vosotros haríais lo mismo en nuestra situación.-explicó, mirando ahora a la mujer.- Por mucho que sea un placer teneros a bordo, no podemos arriesgarnos a sufrir ningún ataque.-carraspeó incómodo debido a la situación actual.- [color=teal]Si hay algo que podamos hacer por vosotros no tienes más que decirlo. No obstante, no me pidas que cocine... creo que mi exótica comida no es del gusto de todos.[/teal]-dijo con tono de broma, intentando disminuir la tensión de la situación.- Ni siquiera del mío. En fin, supongo que querréis descansar. Tenemos camas de sobra en los barracones de la tripulación... ya que no tenemos tripulación.

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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Jue Ene 13, 2011 4:14 am


Ante la negativa de su jefe, el reptil no tenia mas que objetar, cualquier intento de hacerlo entrar en razón llevaría a un rotundo fracaso.
Su corazón parecía haberse endurecido de repente, en otra circunstancia tal vez la hubiese saludado sin ningún problema y todos estarían hablando de lo difícil que es conseguir comida decente a bordo de una nave, podrían estar bromeando todos juntos… pero ese día por alguna razón desconocida, la paranoia se habia apoderado de él. Y no era solo eso, no era únicamente el miedo de ser atacados, sino de perder lo que habían logrado hasta ese entonces. La lagartija no estaba dispuesta a perder otro capitán, otro amigo ni otro hogar. “Capitán, dizculpeme, ezta ziendo demaziado blando.” Por lo que ambos sabían incluso los pequeños droides que aparentaban ser inocentes criaturas destinadas a la navegación podrían tener modificaciones de combate, ser bombas o contener droides torturadores “Zu debilidad zon las mujerez.” Susurro lo más cerca de su oído que su altura le permitía con su marcado acento reptiliano. El capitán estaba fuera de sí, nunca lo había visto tan confiando, tan seguro de algo. Suponer cosas siempre lleva por mal camino.

Bajo las armas a regañadientes sin olvidar dedicarle antes una mirada fría como solo una criatura con la sangre a la misma temperatura puede dedicar. “Voy a vigilarte.” Decía esa mirada.
En ese instante el reptil no reconoció que estaba siendo un poco duro con ambos, con su capitán y con la chica. Ambos tenían sus motivos y parecían buenos. Los dos bandos podía pensar que el otro le estaba tendiendo un trampa, y era lógico hacerlo sabiendo todos los trucos que utilizan los piratas para hacerse con naves o esclavos, o ambas cosas al mismo tiempo.
Luego tendría tiempo de arrepentirse cuando ella demostrara ser la persona que el capitán esperaba, o no, tal vez demostraba ser aun peor de lo que su mente podía imaginar. La arpía podría robarse la nave y mandarlos a los dos a una vida de esclavitud y trabajos forzados. Sin duda el sería el primero en decir “Te lo dije.”
Era frustrante ver como Aldo ignoraba cada intento que hacía de advertirle del peligro. De todos modos todo el tiempo perdido en advertencias servía para evadir un mal superior contra el que todos deberían luchar en un futuro, unidos, como un equipo a pesar de las diferencias o la desconfianza: la comida del capitán.
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MensajeTema: Re: ¿Destino? ¿O simplemente pura suerte?   Sáb Feb 05, 2011 4:10 pm

[OFF: ¡¡¡Lo sientooooo!!! Ahora sí que querréis matar a Hogan xD Mil perdones por la espera... La verdad es que he tenido un principio de año bastante agobiante. Espero poder estar este febrero más libre, y poder pasarme de nuevo con normalidad ^^ Por ahora aquí tenéis el post. No es mucho, pero es lo que me ha dado tiempo a hacer u.u]

La reacción de sorpresa del capitán no hizo sino desconcertar a Hogan. Estaba convencida de que todo había sido fruto de un plan previamente elaborado entre ambos, que, al haber bajado la guardia, no había hecho sino dar resultado. Sin embargo, la twi’lek, cuando había clavado su mirada acusadora en la del anomid, no había encontrado las expresiones que habría esperado. Ni rastro de satisfacción, orgullo, autosuficiencia o, incluso, maldad. Nada más lejos de ellos, Aldo se había mostrado tan sorprendido o más que ella misma tras la aparición del armado turazza, e incluso pareció afectarle, o por lo menos incomodarle, la mirada que ella le dirigió. De nuevo, las ideas que Hogan había concebido sobre los pasajeros del Firebird volvían a flaquear, pero aún seguía reticente a apartarlas por completo. Y los blásters que la apuntaban no ayudaban demasiado a ello.

-¡Lagartija! ¡¿Qué estás haciendo?! Lo siento mucho, no suele comportarse así...-dijo el capitán, dirigiéndose a la twi’lek, quien solo se dignó a arquear una ceja. -Vamos, baja esa pistola. No saquemos conclusiones precipitadas.

El turazza, al que Aldo había llamado “lagartija”, bajó reticente sus armas. Sin embargo, Hogan no intentó nada. Sería una completa estupidez, y ella no era idiota. Además, seguía en desventaja. E incluso sin armas, aunque ella no era débil, en una pelea cuerpo a cuerpo saldría perdiendo. El capitán se volvió hacia ella y la “invitó” a entregarles sus pertenencias estirando una mano en su dirección. Extrañamente, parecía casi incómodo por aquella situación. Hogan apretó los labios sin obedecer al instante. Sabía que no le quedaba otra opción, pero se resistía a la idea de rendirse. Las siguientes palabras de Aldo Rekban eran amables y tranquilizadoras. En otras circunstancias habrían conseguido sacarla una sonrisa. “Debéis entenderlo. Seguro que vosotros haríais lo mismo en nuestra situación.”, le había dicho. Y Hogan se sorprendió a sí misma admitiéndolo interiormente. Tenía razón, ¿no se aseguraría ella en la misma situación? ¿No habituaba a ser desconfiada antes de arriesgar su pellejo? ¿Y si realmente eran buena gente que no quería arriesgarse a que ella tuviese malas intenciones?

Hogan suspiró y agarró sus armas, dejándolas en las manos del anomid. Sin embargo, al mismo tiempo, su mirada se extravió, llegando a parar sobre la del turazza. La lagartija le dirigió una fría mirada que le heló la sangre en las venas y consiguió que las palabras del anomid le resultasen simples métodos para lograr que entregase las armas sin peligro a iniciar una pelea que podría dejarles mal parados a ellos o a su nave. Sin embargo, ya estaba hecho. El capitán tenía sus pertenencias. Ya nada podía hacer.

-¿Qué vais a hacer conmigo?-preguntó, sonando serena, mientras alzaba la barbilla, esforzándose en no parecer débil pese a su situación en desventaja.
Sin embargo, antes de que ninguno pudiese pronunciar palabra en respuesta, la nave retumbó, moviéndose bruscamente y haciendo que Hogan, pillada por sorpresa, casi diese con sus huesos en el suelo. No había sido un disparo, pero el motivo de aquello no procedía del interior del Firebird, sin duda.
La nave comenzó a moverse de nuevo, pero de una forma diferente. Y comprendieron. Lo que podía haber parecido un disparo para alguien inexperto, ahora se mostraba claramente como otra nave atrayendo al Firebird. Estaban siendo impulsados por lo que sería, probablemente, una nave bastante más grande que la suya. Hogan pensó inmediatamente en los piratas. La twi'lek recordó en aquel momento que sus "anfitriones" no habían destruido todas las naves, y que una había conseguido escapar. ¿Cabía la posibilidad de que en tan poco tiempo aquella nave hubiese conseguido refuerzos y estuviese allí de nuevo para cobrarse su venganza?

-Decidme que son amigos vuestros.-les comentó, más sarcásticamente que hablando en serio. Aunque no se sentía segura con ellos y desconocía cuáles eran sus intenciones, por algún motivo prefería estar en sus manos que en la de los salteadores espaciales. No obstante, los rostros del turazza y el anomid reflejaban la misma sorpresa que en aquellos momentos la cazarrecompensas podría sentir, y realmente era un hecho desesperanzador. Justo entonces, la nave se detuvo. Estaba claro que, fuera lo que fuese aquello que los había atraído, los tenía ahora en sus manos.
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